
Durante mucho tiempo, significó para mi resolver, resistir y seguir
Después aprendí que también significada poder elegir
De poder con todo, a aprender a elegir
— Encontrá tu punto de partida
Soy Silvana Oliver.
Curiosa, inquieta y con una tendencia bastante entrenada a hacerme cargo de todo.
Durante muchos años fui “la que podía”. La que resolvía, se anticipaba, sostenía, organizaba. Y sí, pude con muchísimo. Pero con el tiempo apareció una pregunta bastante más incómoda: ¿Cuántas de las cosas que hacía porque “tenía que hacerlas” todavía quería hacer?
Porque durante mucho tiempo casi nunca me pregunté qué deseaba. Me preguntaba qué había que resolver para que nada de lo que había construido se cayera.
Ese aprendizaje no ocurrió de un día para el otro ni fue un recorrido prolijo. Hubo terapias, mentores, amigos sosteniendo, maternidad, pérdidas, separaciones, decisiones, momentos muy difíciles, aprendizajes y también muchas cosas que pude comprender bastante después de haberlas vivido.




“Confiá” es una palabra que literalmente llevo tatuada. No porque resulte fácil, sino todo lo contrario.
Durante buena parte de mi vida aprendí que para que las cosas salieran bien tenía que anticiparme, resolver, sostener y, sobre todo, controlar.
Aprender a confiar fue aceptar que, por más que hiciera todo lo que estaba en mis manos, siempre iba a existir una parte que no dependía de mí.
Y digo “aprender” porque sigue siendo exactamente eso: un aprendizaje. Algo que todavía hoy practico cada día. Mi tarea es hacer mi parte y aceptar que el resultado nunca va a estar completamente bajo mi control.
Significó empezar a distinguir entre hacerme cargo de lo que me corresponde y creer que tengo que controlar todo lo demás.
Recuerdo trabajar profundamente sobre esto con Ingrid, mi coach. De nuestras conversaciones quedó una idea que terminó siendo fundamental en mi vida: el camino de la Fe es la Confianza.
La Confianza dejó de ser una idea y se convirtió en una práctica que organiza mi vida.


No se trataba de esperar a tener certezas para confiar...
Era exactamente al revés: caminar en la Confianza aun sin tenerlas.
Y ahí la Fe adquirió para mí un sentido mucho más profundo.
La certeza de que soy valiosa, de que en mí habita la chispa de Dios y, sobre todo, de algo que necesité aprender y que hoy forma parte de mi manera de vivir: Dios no me abandona.
Eso no hizo desaparecer mi necesidad de controlar, ni mis miedos mas profundos.
Todavía hoy hay momentos en los que me obsesiono con que algo salga de determinada manera, aparece la autoexigencia o mi cabeza se queda dando vueltas alrededor de lo mismo.
Por eso, para mí, la Fe también es un trabajo cotidiano: hacer lo que me corresponde y volver a confiar cuando una parte de mí quiere tener todas las garantías.
También estoy aprendiendo a disfrutar
Hay algo que entrené durante años y que todavía sigo entrenando: disfrutar.
Fui extraordinariamente buena para resolver y bastante menos hábil para simplemente estar.
Hoy puedo detenerme a reconocer un sabor que antes me daba lo mismo. Elegir algo porque quiero y no porque “tiene sentido”. Quedarme un rato más en una experiencia sin pensar inmediatamente en cuál es la próxima tarea.
Parece pequeño.
Para mí, no lo es.
Y la maternidad...
Primero aprendí a sobrevivir.
Después aprendí a confiar.
Confiar me permitió empezar a elegir.
Y ahora estoy aprendiendo a disfrutar de aquello que elegí, sostenida por la Fe.
¿Querés conocer algunas de mis historias?
Soy mamá de Victoria. Fui madre soltera a los 25 años y elegir tenerla fue, sin duda, una de las mejores decisiones de mi vida.
Durante mucho tiempo llevé también a la maternidad esa identidad de “la que puede con todo”.
Hoy soy mamá de una hija adulta y estoy aprendiendo algo diferente.
Confiar en Victoria también significa confiar en todo aquello que construimos durante tantos años juntas y, sobre todo, en la mujer que hoy ella elige ser.
Estar cuando me necesite sin intentar anticiparme a todo lo que podría pasarle, acompañarla sin vivir por ella y aceptar que muchas veces amar también significa dejar que el otro haga su propio camino.
¿Querés qué conversemos?
Responsabilidad Emocional: Motor de Decisión Estratégica
En Silvana Oliver, creemos que la capacidad de gestionar emociones y entender el lenguaje genera nuevas realidades, tanto a nivel individual como en la dinámica organizacional.
Silvana nos ayudó a redefinir la comunicación interna, logrando un equipo más cohesionado y proactivo. Su enfoque es único y profundamente efectivo.
Ana R., Directora de RRHH
Su acompañamiento fue clave en un momento de transición profesional. Aprendí a gestionar mis emociones y a liderar desde un lugar de mayor claridad.
Carlos M., Gerente de Proyectos
La metodología de Silvana Oliver es un puente entre la teoría y la práctica, con resultados tangibles en el desarrollo de nuestros ejecutivos.
Sofía L., CEO
Lo que cambió...
— Después de trabajar juntos
Silvana Oliver
© 2026 Silvana Oliver
COMPRENDER - ENTRENAR - TRANSFORMAR
Diseño web by ivansuarezok@gmail.com
