
Comprender cómo funcionas
Para poder elegir cómo vivís


Cuando una sola mirada comenzó a quedarme chica
Mi recorrido profesional tuvo un comienzo que nunca imaginé. No nació de una decisión sobre a qué quería dedicarme, sino de un momento de mi vida en el que necesitaba encontrar otras respuestas.
En ese entonces cursaba cuarto año de Derecho y atravesaba una situación personal difícil. Un amigo me sugirió iniciar un proceso de acompañamiento y llegué a aquellas primeras conversaciones sin saber demasiado qué iba a encontrar.
Lo que ocurrió allí fue mucho más importante de lo que imaginaba. Empecé a descubrir que no siempre podía cambiar lo que me sucedía, pero sí podía revisar la manera en que lo estaba viviendo, interpretando y respondiendo.
Y esa experiencia empezó a despertar en mí una curiosidad que, con los años, terminaría convirtiéndose en mi profesión.
Cuando empecé a trabajar con personas
Me formé como Coach Ontológico Profesional. Y entonces empezó otra búsqueda.
Cuando comencé a trabajar con personas, algo se volvió cada vez más evidente para mí: podemos entender perfectamente lo que nos pasa y, aun así, seguir respondiendo de la misma manera que nos hace sufrir.
Podemos reconocer un patrón, identificar de dónde viene e incluso anticipar cuándo va a aparecer. Y, sin embargo, cuando llega ese momento, volvemos a hacer aquello que tantas veces nos prometimos no repetir.
Eso empezó a despertarme nuevas preguntas: ¿Qué más estaba interviniendo ahí? ¿Qué parte no estaba viendo?
Porque aquello que hacemos no nace solamente de lo que pensamos. También intervienen nuestra historia, nuestros vínculos, el cuerpo, las emociones, las creencias y los sistemas de los que formamos parte.
Ahí fue cuando una sola mirada comenzó a quedarme chica.
Y empezó una búsqueda que continúa hasta hoy: incorporar distintas perspectivas, no para tener más teorías sobre una persona, sino para poder comprenderla sin reducirla a una sola explicación.
Las distintas miradas que fui incorporando
La Logoterapia
La Logoterapia incorporó a mi trabajo una mirada fundamental sobre la libertad, la responsabilidad y la voluntad de encontrar sentido. Me permitió profundizar en algo esencial: no siempre podemos elegir lo que nos sucede, pero sí podemos trabajar sobre la actitud que asumimos frente a ello y la responsabilidad con la que elegimos responder. Junto a Solvejg Ingrid Bernsdorff —mi coach durante años— y al equipo de Logoterapia de la Universidad Católica de Córdoba, se sumó a mi recorrido otra dimensión fundamental: el sentido, la libertad interior y la responsabilidad que podemos asumir frente a aquello que nos sucede.
El Eneagrama Sistémico
El Eneagrama me permitió comprender con mayor profundidad algo que veía una y otra vez en las personas: no todos interpretamos, sentimos ni respondemos frente a una misma situación de la misma manera.
Detrás de muchas de nuestras respuestas existen patrones que alguna vez tuvieron sentido y que, con el tiempo, pueden convertirse también en aquello que nos limita. Conocerlos no sirve para encerrarnos en una etiqueta. Sirve para ampliar nuestras posibilidades de respuesta.
La mirada sistémica llegó a mi recorrido de la mano de Joan Garriga, mi primer maestro en este campo, y abrió una nueva manera de comprender cuánto de nuestra historia, nuestros vínculos y nuestros sistemas también participa de aquello que sentimos, hacemos y decidimos. Hoy continúo profundizando esta mirada junto a Miriam Vega, integrándola a mi trabajo para comprender a la persona no como alguien aislado, sino también como parte de los vínculos y sistemas a los que pertenece.
Constelaciones Familiares y Sistémicas
Encontrarme con la dimensión biológica de las emociones...
Cambió profundamente mi manera de comprenderlas y trabajar con ellas. Descubrí que nuestro cuerpo no solo expresa lo que sentimos: también nos ofrece información valiosa sobre lo que nos está pasando y recursos para modificar nuestros estados emocionales.
Aprender a reconocer cómo respiramos, cómo nos movemos y qué sucede en nuestro cuerpo nos abre una posibilidad extraordinaria: no depender únicamente de lo que pensamos para recuperar la calma, sino aprender a intervenir desde nuestra propia biología.
No fui incorporando estas perspectivas para tener cada vez más herramientas.
Las fui incorporando porque las personas que tenía delante siempre fueron más grandes que cualquier herramienta.
Susana Bloch y el cuerpo
Silvana Oliver junto a la Dra. Susana Bloch, creadora del método Alba Emoting®


Cuando comprender también implicó mirar el cuerpo
Mi encuentro con el trabajo de la Dra Susana Bloch incorporó una dimensión que hoy considero fundamental: comprender que una emoción no sucede solamente en aquello que pensamos o podemos explicar.
También sucede en el cuerpo.
Respiramos de determinada manera. Adoptamos determinadas posturas. Cambia nuestro tono muscular, nuestra expresión y nuestra disposición para actuar.
Comprender esa relación entre emoción, respiración, postura y expresión transformó profundamente mi manera de observar e intervenir.
Porque muchas veces la persona ya entendió lo que le pasa. Lo que todavía no sabe es cómo responder diferente cuando esa emoción vuelve a aparecer en el cuerpo.
Encontrarme con la dimensión biológica de las emociones...
Cambió profundamente mi manera de comprenderlas y trabajar con ellas. Descubrí que nuestro cuerpo no solo expresa lo que sentimos: también nos ofrece información valiosa sobre lo que nos está pasando y recursos para modificar nuestros estados emocionales.
Aprender a reconocer cómo respiramos, cómo nos movemos y qué sucede en nuestro cuerpo nos abre una posibilidad extraordinaria: no depender únicamente de lo que pensamos para recuperar la calma, sino aprender a intervenir desde nuestra propia biología.
La Logoterapia
Junto a Solvejg Ingrid Bernsdorff —mi coach durante años— y al equipo de Logoterapia de la Universidad Católica de Córdoba, incorporó a mi recorrido otra dimensión fundamental: el sentido, la libertad interior y la responsabilidad que podemos asumir frente a aquello que nos sucede.
Junto a Miriam Veiga, continúo profundizando mi formación, ampliando una perspectiva sobre los vínculos, las pertenencias y las dinámicas familiares que forma parte de mi manera de mirar desde hace años.
El Eneagrama Sistémico
Constelaciones Familiares y Sistémicas
Sumó otra manera de reconocer los patrones y estrategias que vamos construyendo para movernos por el mundo y comprender qué intentamos preservar a través de ellos.
No fui incorporando estas perspectivas para tener cada vez más herramientas.
Las fui incorporando porque las personas que tenía delante siempre fueron más grandes que cualquier herramienta.
Mi formación no termina en títulos...
Nunca dejé de hacer mi propio trabajo personal. Tengo mentores, estudio, leo y continúo formándome.
Acompañar a otros nunca me hizo dejar de necesitar que otros me acompañen a mí.
Porque saber mucho sobre emociones, vínculos o comportamiento humano no me deja afuera de ser humana.
También tengo puntos ciegos y necesito ayuda para conocerlos.
Hay muy pocas cosas que puedo comprender y atravesar sola. Hay aspectos de mi historia, de mis decisiones y de mi manera de relacionarme que difícilmente podría reconocer sin ayuda.
Acompañar a otras personas nunca significó dejar de trabajar sobre mí misma. Por eso, a lo largo de mi recorrido, también pedí ayuda y me permití dejarme acompañar.
Y si hay algo que quiero sostener como principio de vida, es quemi experiencia jamás me quite la capacidad de seguir aprendiendo.


Silvana Oliver junto a Solvejg Ingrid Bernsdorff, su coach durante años.
Colombia: Un camino profesional que sigue creciendo
Mi trabajo también me llevó a construir vínculos profesionales más allá de Argentina. Colombia es parte de ese recorrido y continúa siendo un lugar importante en mi actividad profesional.
Durante años compartí talleres, mentorías y encuentros virtuales con personas que estaban a miles de kilómetros. Lo que comenzó a través de una pantalla fue creciendo hasta convertirse en una experiencia de trabajo, aprendizaje y relaciones que trascendieron lo profesional.
En 2025 tuve finalmente la oportunidad de viajar a Medellín y encontrarme personalmente con muchas de esas personas. Ponerles cuerpo a tantos años de conversaciones, mirarnos a los ojos y abrazarnos hizo de aquel encuentro una de las experiencias más lindas de mi recorrido.
Y hay algo que ese viaje me confirmó: algunos de los mayores regalos de mi profesión no están en un título ni en un logro. Están en las personas que el camino me permitió encontrar.
Hay lugares a los que una llega por trabajo...
y termina llevándose mucho más de lo que fue a dar. Medellín fue eso para mí.
Durante años hubo personas que conocí a través de una pantalla. Compartimos conversaciones, aprendizajes, talleres, mentorías. Sabía sus nombres, conocía sus historias, nos habíamos acompañado de muchas maneras.
Pero faltaba algo: estar ahí.
Y cuando finalmente la vida me regalo el poder estar ahi, entendí que no estaba llegando a un lugar desconocido. Estaba llegando al encuentro de vínculos que ya existían. Ponerles cuerpo, mirarnos a los ojos, abrazarnos y compartir sin una pantalla de por medio hizo de Medellín una de las experiencias más lindas de mi recorrido.
Porque si algo me dejó este camino es la certeza de que algunos de los mayores regalos de mi profesión no están en un título ni en un logro. Están en las personas que el camino me permitió encontrar.






Medellín, junto a Cata, mi gran amiga, compañera de proyectos y de tantas aventuras.
Acompañar, para mi es...
No solamente lo que me contás. También cómo te lo contás a vos mismo/a.
Escuchar
Observar
Aquello que hacés una y otra vez, incluso cuando sabés que ya no te funciona.
Comprender
No solamente qué querés cambiar, sino qué puede estar intentando proteger aquello que todavía no conseguís cambiar.
Sabiendo que cada elección también implica reconocer aquello a lo que estamos dispuestas a renunciar para darle lugar a lo que verdaderamente queremos.
Elegir






¿Te gustaría que conversemos?
Mi camino con Sil empezó hace más de diez años, en un momento en el que me sentía totalmente insegura de mí misma, de mi cuerpo, mi profesión y mi autoestima. A lo largo de todo este tiempo, cada proceso me impulsó a buscar objetivos cada vez más grandes y significativos. Sé que no estaría donde estoy hoy sin su compañía; me enseñó que lo que parece imposible se vuelve posible con la guía adecuada.
Ana. Australia.
Llegué a vos en un momento en el que no me sentía bien, y fuiste una parte muy importante de mi proceso y de todo lo que fui aprendiendo sobre mí. Me ayudaste a mirar la vida desde otro lugar, a entender que puedo aceptarme como soy y, al mismo tiempo, seguir creciendo. Gracias por enseñarme a ser más agradecida, a estar más presente, a reconocer lo que valgo, a poner límites y a construir relaciones más sanas. Sigo trabajando y tengo cosas por mejorar, pero hoy me siento más madura, más contenta.
Constanza. Argentina
Lo que cambió...
— Después de trabajar juntos
Para mi el camino con sil fue de mucho crecimiento y de gran evolución, porque todos los caminos que nos llevan a crecer no siempre son lineales, a veces tienen subidas, bajadas. Entonces no es lo mismo hacer un proceso solo que acompañado, y acompañado de la forma en que vos lo hiciste. Para mí fue de verdad amigarme con mis emociones y acercarme cada vez más a mi versión más auténtica.
Florencia. Argentina
Inicia tu Propia Transformación
Agenda una sesión de encuadre para explorar cómo podemos potenciar tu liderazgo o el de tu equipo. Estoy aquí para acompañarte.
Silvana Oliver
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